En Beyachad, la fiesta de Hanukkah para los niños fue más que una celebración.
Fue un momento de hogar.
A través de experiencias compartidas, risas y luz, se creó una atmósfera de seguridad, estabilidad y familia.
Para los niños, momentos como estos no son pequeños.
Construyen confianza.
Crean pertenencia.
Convierten Hanukkah en un recuerdo de calidez y unión.

