En Nivcheret, la fiesta de Hanukkah se trataba de estar juntos.
Fue una noche relajada con momentos compartidos, conversaciones, risas y luz.
Nada forzado. Nada actuado. Solo personas encontrándose donde están.
Para las participantes, se sintió significativo de una manera silenciosa
una sensación de pertenencia, conexión y experiencia compartida.
A veces eso es exactamente lo que lo hace especial.

