Purim en Bisvilech estuvo lleno de alegría, color y corazón.
Nuestras chicas celebraron juntas con risas, música y un verdadero sentido de pertenencia.
Más allá de la diversión, fue un momento para sentirse vistas, valoradas y parte de algo significativo.
Un día de felicidad que perdura mucho después de que los disfraces se guardan.

