Los padres de Natali llegaron de Rusia a Israel cuando Natali era una beba de quince meses de edad. Seis meses después, la pareja se divorció y la madre de Natali quedó sola, sin trabajo, sin una familia que la apoye, sin conocer el idioma y con una pequeña beba para criar. La madre de Natali se sumió en una severa depresión y la pequeña Natali quedaba llorando hambrienta, mientras su madre permanecía acostada con apatía en la cama. Finalmente, Natali aprendió a valerse por sí misma. Cuando ella tenía cinco años, una vecina reportó a las autoridades acerca de la situación familiar y, luego de una evaluación de la asistente social, Natali fue rápidamente sacada de su casa y llevada a Bayit Lepleitot.
Hoy, menos de un año después, Natali es una niña mucho más feliz de lo que lo era cuando inicialmente llegó. Dejó de juntar bocados de comida y aprendió los horarios y hábitos de una casa. Ella sonríe y juega con sus amigas. Natali tiene aún un largo camino por delante, pero las esporádicas sonrisas y el brillo en sus ojos indican que se encuentra en el camino correcto de sanar.
La sponsor de Natali: Marcia D. de Nueva York.
